La masculinidad ¿Y los hombres qué?

Antes de comenzar la lectura, recomendamos ver este vídeo sobre masculinidades: https://www.youtube.com/watch?v=begCSfdUiPE  (4;14 min)

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A partir de la lectura concluimos lo siguiente:

Dentro de los roles de género establecidos

Mujer= Feminidad y Debilidad

Hombre= Masculinidad y Fortaleza

Dentro del capítulo se presentaron 2 textos sobre “por cada mujer hay un hombre” donde en el primero se intenta expresar que los hombres sufren también los efectos de la imposición patriarcal

Texto 1:

Por cada mujer fuerte, cansada de tener que aparentar debilidad, hay un hombre débil cansado de tener que parecer fuerte.

Pero solo muestra las diferencias no las desigualdades a la vez que invisibiliza el plus de sufrimiento y subordinación que se impone a las mujeres – Bonino, leal, Lozoya y Szil. Como en la oración del texto 2.

Texto 2:

Por cada mujer cansada de tener que aparentar debilidad, hay un hombre que disfruta de protegerla esperando sumisión.

Este sistema nos inculca que como “hombres” siempre debemos ser superiores, no somos hombres sino estamos arriba. Premiandolos con infinidad de privilegios para nuestra comodidad.

Nos dimos cuenta que los privilegios pasan desapercibidos ya que están tan normalizados. Haciendo difícil deconstruir los estigmas ya que los perpetuamos inconscientemente

Identidad de los hombres

La identidad del hombre está constituida por la negación del femenino y por el miedo a no ser hombre. Este pensamiento nos muestra que los hombres temen a los castigos y consecuencias sociales que puede aparecer si yo no actúo de acuerdo a los parámetros de lo que es hombre. Los otros miembros de la sociedad van a “juzgar” o “etiquetar” como fuera de lo “normal” (o lo que es considerado normal) y eso afecta a mis valores masculinos y la percepción que tengo de mi mismo, teniendo en cuenta que todo que lo sea fuera de lo masculino, siendo hombre, es considerado como extraño y “repudiable”

Como hombres, estamos siendo afectados por el mismo sistema que se creó para nosotros. Lo podemos ver claramente en la longevidad entre mujeres (78 años)  y hombres (72 años)  (INEGI, 2015),  eso queda reflejado en el modo de actuar en los hombres, ya que al no poder demostrar sentimientos o debilidad tienden a realizar otros actos como el consumir drogas, buscar peleas, más propensos a suicidarse, armas y guerra, ataques al corazón, etc. afectando drásticamente la vida del hombre.

¿Por qué no ganar en bienestar y perder el machismo? Se tendrán  relaciones más sanas y de más afecto con familiares y nuestras parejas, experiencia y autosuficiencia para darte cuidado a ti mismo y a quienes te rodean.. ¿Qué puedes perder? La angustia de ser el “hombre perfecto” y la soledad que provoca la violencia

Entonces, ¿cómo podemos cambiar? Debemos estar en una deconstrucción constante y diaria, asumir nuestra feminidad, cambiar relaciones entre códigos (verbales, no verbales, vestimenta, acciones), expresar emociones (algo que no está permitido ya que mostramos debilidad).

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Además, debemos tener en cuenta los principales factores de perpetuación de este tipo de sistema: la educación y la familia. Es decir, nosotros como hombres, al igual que las mujeres, se nos inculca desde pequeños cómo debemos ser y comportarnos, qué es lo que debemos de alcanzar y cómo lograrlo. Es por ello que, en caso de observar un espacio de juego infantil, son los varones los que lo acaparan, corriendo y jugando despreocupadamente, mientras que las niñas, por su lado, se muestran en espacios reducidos, conversando entre ellas mismas.

De ahí que, en dichos espacios y prácticas, se promueva el uso y desuso de las emociones en nuestros discursos para mujeres y hombres, al apropiarles un valor específico acorde a los respectivos sexos. Lo cual es algo que ya se sabe. No obstante, desde experiencias propias, puedo decir que en los momentos dentro de las conversaciones entre hombres en que se requiera hablar de nuestras emociones y sentimientos, éstos son llevados hacia terrenos racionales y lógicos, a resolver dichas cuestiones por medio de la evaluación y análisis del “porqué” nos pudimos sentir de determinada manera. Es decir, si alguien de nosotros propone un tema personal emotivo, tanto de tristeza como de alegría, en la mayoría de los casos percibidos por mí, se devalúan las sensaciones y se resalta la importancia de si estuvo bien o mal nuestra reacción, apartándonos de demostrar algún afecto significativo por dichos estados emocionales.

Vale decir, por tanto, que los modelos de género son inapropiados tanto para mujeres como para hombres, limitando nuestra capacidad expresiva y generalizando una forma de ser y estar en el mundo que es conflictiva para muchas personas que simplemente no pueden, ni quieren, ni deben adecuársele.

Hombres como potenciales agresores

El ser o no un acosador o agresor sexual va a depender de varios elementos, mayormente subjetivos, como la educación que ha tenido, las prácticas que ha visto y ha perpetuado, el ambiente en el cual se desenvuelve y muchas otras cosas que son dificiles de ser medidas para tener un único patrón. Sin embargo, el sistema facilita y permite que los abusos sexuales (en lugares públicos, privados, en ambientes laborales o estudiantiles) puedan

A pesar de que no todos los hombres somos agresores sexuales, todos somos potenciales agresores debido al sistema que estamos inmersos. El Estado al hacer los procesos para la incriminar los casos relacionados con las acosos y las agresiones sexuales, permite con que los hombres puedan hacerlo sin, muchas veces, tener ninguna consecuencia real por dicho delito.

Mito del Instinto Materno

Existe un mito, construido socialmente, que afirma que todas las madres tienen un instinto maternal desarrollado, en dónde sienten la necesidad de cuidarlos y tienen un vínculo (forzoso u obligatorio) con los hijos. Parte de eso, viene a partir del control social de la mujer y la división sexual del trabajo, en donde el espacio en el cual las mujeres pueden desarrollarse de manera es en el ámbito doméstico y privado. Acaso los hombres no tienen que sentir ese vínculo también, puesto que también son padres? Por el simple hecho de que la mujer sea quien cargue el bebé dentro del vientre hace con que tenga el “don” o un “instinto” salvaje que haga con que sientan la obligación de cuidar sola de los hijos y de vivir por ellos y para ellos todo el tiempo?

Este mito se sigue perpetuando en los días actuales debido a que aún vivimos en una situación de extrema desigualdad en relación a las oportunidades laborales fuera del espacio privado (Molina, 2015). El propio sistema hace con que la mujer “tenga” que quedarse en casa con los hijos, pues, generalmente, el tiempo de licencia paternidad que dan a los padres es mínimo o inexistente, si comparamos con la mujer. Los asuntos relacionados con la crianza de los hijos, usualmente, siempre son relacionados directamente con la madre.

Este tipo de pensamiento de prácticas ayudan a que los hombres también pierdan esta parte, catalogada como femenina, de cuidado y apoyo en el período de formación de los hijos e hijas.

Estereotipos de Género

Tienen como consecuencia la desigualdad entre los sexos convirtiéndolos en agentes de discriminación impidiendo el pleno desarrollo de cada persona. Se priva a las mujeres y niñas de su autonomía y a los hombres y niños el derecho de expresión de su afectividad. A continuación se muestra claro estas diferencias.

Cuando alguien se comporta así Si es niña se dice que es Si es niño se dice que es
Activa Nerviosa Inquieto
insistente Terca Tenaz
Sensible Delicada Afeminado
Desenvuelta Grosera Seguro de sí mismo
Audaz Impulsiva, actúa sin pensar Valiente

Tenemos que pensar bien en las acciones que favorecen y entorpecen nuestra evolución como humanos, específicamente en este caso como “hombres”, la demostración de la masculinidad por medio de la violencia como ya se dijo, muy probablemente en la prehistoria pudo haber sido un método de supervivencia, pero actualmente y con las normas y derechos que estamos viviendo, las cosas han cambiado, si en realidad estamos “evolucionando”, tenemos que saber qué es lo que sigue, dejando atrás viejas costumbres e imposiciones. El patriarcado, nos afecta a todos los humanos, no se trata de derrocar el imperio del hombre (hablando en defensa de los que lo somos) sino, de una expansión de las posibilidades de ser para “los dos sexos”, así, los privilegios, las injusticias, entre muchas otras cosas pueden ser evitadas, al mismo tiempo que impulsa a la humanidad a un nuevo punto en el eslabón de la evolución.

Ser hombre que barre, trapea, cocina, cambia pañales, llora, siente, vive y actúa en el mundo junto con la mujer de una manera más equitativa podría abrir la perspectiva del ser en sí a otras perspectivas. Difícil camino, comencemos a cuestionarnos.

“Si queremos que las cosas cambien y desaparezcan las desigualdades dejémonos de autocomplacencias masculinas y asumamos nuestras responsabilidades.” Bonino, Lozoya y Szil.

 

Bibliografía:

MOLINA, Stefanía (2015). El mito del instinto maternal y su relación con el control social de las mujeres. Construyendo Psicología. Portal electrónico Articulando. Disponible en http://articulando.com.uy/instinto-maternal-control-social/ . [Acceso el 5 de febrero de 2017]

VARELA, Nuria (2008). Feminismo para principiantes. Barcelona: Ediciones B.

https://www.youtube.com/watch?v=begCSfdUiPE

http://cuentame.inegi.org.mx/poblacion/esperanza.aspx?tema=P

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