Aplausos feministas y el poliamor

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Creo que no nos veíamos, ni nos volveremos a ver,
con los mismos ojos. El miércoles 27 al reunirnos en el aula se respiraba un ambiente distinto después de los eventos de los últimos siete días. En menos de una semana se había logrado tanto que sólo quedaba celebrar. Ganamos una batalla, no la guerra, pero es innegable el avance. Gracias a los esfuerzos de cada una, se hizo sonar el hartazgo ante las violencias machistas que vivimos desde la calle hasta la universidad a nivel nacional.

Así que tomamos la primera parte de la clase para bañarnos en aplausos. Teniamos casa llena, eramos tantxs que muchos se tuvieron que sentar en el suelo. Estaban miembros de colectivos, activistas e invitadxs. Nos reconocimos los logros y contribuciones que hicimos. A más de una se le salió una lágrima, y creo que lo que menos sentían era tristeza; a mi simplemente me dolían los cachetes de tanto sonreír y afónica entre cantos y porras de “¡Lililililililililililililith!”

Volvimos a cantar la murga:

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Eventualmente entramos de lleno al tema del día: El amor romántico y el poliamor. Primero fue mucho clarificar, porque estos son conceptos tan comunes y arraigados que es difícil diferenciar lo que es una expectativa y lo que es deseado. A pesar de que estos eran temas que se ven en sesiones separadas, considero que iban muy de la mano.

Afortunadamente para esto tuvimos invitadas especiales, una de ella era Delia que iba libro en mano y preparadísima para la discusión. Se comentó en clase como primero todo nuestro contexto nos enseña a internalizar esta idea de que el amor romántico es: heterosexualidad, monogamia, caballerismo, roles de género, etc. Se entiende como sociohistórcamente esta imposición tiene resultados positivos para el consumismo, el capitalismo y el patriarcado entre tantos otros, pero el último beneficiado es el individuo dado que, en vez de permitirle construir su concepto de amor y las formas de expresarlos, se le impone lo que debe de hacer y lo que debe de esperar.

Considero que como contracorriente surgió el poliamor, que lo primero que hace es cuestionar lo que se asume como “normal” y la llamada monogamia serial. Ese tema lo abordamos desde el escrito de Ética Promiscua de las feministas Eston y Hardy. Pareciera un concepto tan ajeno y extraño que justo eso era la razón de todxs los invitados, personas que viven con relaciones poliamorosas o la posibilidad de.

A través de mis preguntas y la de lxs demás compañeros me di cuenta de prácticas
patriarcales que tenemos tumblr_o57yc3zabg1u7in4ao1_500en la forma en la que conocemos otras realidades. La propuesta del poliamor, simplificándola, tiene dos premisas básicas: 1) es posible mantener relaciones afectivas con más de una persona 2) cada relación se construye de forma única.

¿Qué es única? ¿Cogen con todos? ¿Cuántas parejas tienes? ¿A todas las tratas igual? ¿Es como andar entre muchos y se comparten? ¿Es como ser infiel? Así es como un centenar de preguntas me inundaron internamente, aunque unas más mensas que otras (afortunadamente no las externé todas).

Se explicó, con mucha salivita y paciencia, que el buscar limitar algo como la expresión del amor y la forma de relacionarnos es una práctica patriarcal. El poliamor busca que cafa quien defina lo que quiere y lo que no quiere sobre un plano donde todo es posible siempre y cuando sea consensuado. La verdad es que eso se escuchaba padrísimo pero ¿cómo bajas eso a una sociedad como la nuestra? Pues para eso estaban lxs invitadxs. Lxs 5 presentes practicaban el poliamor y nos compartieron cómo fue que llegaron a él.

La clase estaba tan buena que se acabo casi a las 4:00pm. Muchos se fueron antes pero en resumen todxs los invitadxs hablaban sobre la posibilidad de redefinir sus relaciones según lo que ellos deseaban. También todos cltumblr_nkx73n7cfh1tk7xj5o1_500arificaron que cada quien hace lo que quiere y no lo que no y que el cambio es paulatino, desmintiendo que el poliamor era andar manteniendo relaciones sexuales con todxs los que se podía (aunque esta es una posibilidad, de nuevo porque el poliamor así lo permite mientras sea el acuerdo al que se llegó con los involucrados).

Creo que el mensaje final es bastante lógico: haz lo que quieras, incluyendo en tus relaciones amorosas siempre y cuando eso sean lo que quieras, o quieran los dos, o los tres, o los cuatro o los infintos.

 

 

-AliGg

 

 

 

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The KING KONG THEORY

The Gorilla Dissolution

Por Ana Karen Rodríguez, Aurora Hinojosa, Caro Soto y Melissa García.

barbieEn este libro sobre la teoría King Kong comienzas leyendo que la autora, Virgine Despentes, nos escribe a todxs, pero sobre todo, a todas las excluidas del gran mercado de la “buena chica”, o sea, mujeres de la vida real, con miedos, defectos, con X y Y cualidades, etc., en fin, a TODAS, TODAS, TODAS; y sentirte tan incluida, porque claro, esa buena chica, esa que todos codician tener o desean ser. Como es a todxs, también incluye a los hombres, destacando a TODOS ellos fuera del estereotipo de hombre perfecto, es decir, hombres de la vida real.

Porque esa mujer estereotipo –blanca, perfecta, madre, trabajadora, ama de casa, culta, buena madre, buena esposa, amante, hermosamente joven, elegante y decente, entre otras cosas, pero sin que opaque a su hombre (perfecto)- no existe en la vida real, no es más que un imaginario que nos han implementado desde hace un buen tiempo…

Nos habla como proletaria de la feminidad, que no se avergüenza por no ser una “tía buena”, porque no es cosa de vergüenza; por otro lado, siente poca rabia al no ser por la que los hombres se interesan = Mujer King Kong: fuera del estereotipo de mujer, de femenino, que además, es muy viril, catalogada como más “deseante” que deseable.

Algo que llama la atención es, que la mujer en la literatura es puesta como la guapa, la heroína,  que por cierto, encuentra a su hombre fácilmente, con quien se acuestan rápidamente en menos de 4 capítulos, más de 2 veces y terminan en 4 líneas.

Y a pesar de esto, las mujeres no logramos encontrar un punto medio en este mundo: o somos unas santurronas o somos unas zorras, o estamos demasiado flacas o nos sobra carne, o somos unas desesperadas o somos unas apretadas… En fin, tratamos de encontrar la manera de encajar que a nadie damos gusto porque nos han enseñado que debiéramos de seguir las ideas que más suenan en la actualidad aunque eso involucre tener que hacer sacrificios o modificaciones en nuestro cuerpo. La frase “la belleza cuesta” nunca había tenido tanto poder de dominación como ahora que hasta lo vemos como un requisito por el cual tenemos que pasar.

Una idea importante que recalca la autora es la connotación que se le proporciona a la palabra “poder” o “competente”: ambas palabras cuentan con una significación meramente masculina. Está bien mientras que el hombre las ejerza y las maneje sobre otros pero en una mujer es visto como que es una mandona o que simplemente no puede con demasiado poder a causa de su “naturaleza débil” y es así mismo como nos mostramos al mundo entero.

Deseamos con tantas fuerzas ser poderosas que cuando por fin, gracias a todos nuestros esfuerzos, conseguimos lo que tanto deseábamos nos mostramos indefensas ante el hombre: “mira qué buena estoy, a pesar de mi autonomía, de mi cultura, de mi inteligencia, en realidad, lo único que quiero es gustarte” (Despentes, 2006). Es una manera de tranquilizar al hombre y de demostrarle que no somos tan peligrosas como lo piensan, así es como las mujeres nos aminoramos ya que sentimos miedo a liberarnos por no querer asustar a nadie.

barbie¿Qué tan conscientes estamos siendo a la hora de tomar nuestras decisiones?

Una cosa sí es cierta. La historia nos ha demostrado que los hombres no han sido ni son superiores a nosotras por naturaleza. Por lo tanto, no existe manera alguna de empoderarse y mostrar fortaleza frente a otros si nos mostramos dulces, agradables o sumisas “hay que autorizarse a dominar al otro públicamente. Pasar de su consentimiento, ejercer el poder frontalmente, sin remilgos ni excusas” (Despentes, 2006).

Pero hasta ahora todo lo mencionado parece caer sobre el poder de la mujer, estar en sus manos el cambio pero ¿qué pasa cuando hay fuerzas con las que resulta casi imposible luchar?

La calle debe ser reconocida como espacio público del hombre para el hombre, porque si no es así no podríamos entender una de las realidades vividas pero raramente dichas: la violación.

Siempre hay razones; “por cómo iba vestida”; “porque estaba borracha”; “ella se lo buscó”; “si de verdad lo odiara habría hecho algo”; que terminan haciendo que se pueda voltear la mirada y decir “no, eso no fue una violación, era una puta que no se reconoce” pero ¿quién dice esto? ¿De quién se ha aprendido a decirlo?

Las cosas no son fáciles de aclarar, pero algo es seguro: los hombres hicieron las leyes, y entre ellas condenaron la violación, pero el paso a lo que en verdad practican es corto y justo unos renglones arriba se puede dar una idea de el porqué. Es fácil condenar la violación cuando en sí nunca se caerá en ella, cuando nunca será nombrada ni mencionada porque hasta aceptarlo para la víctima no es más que alargar e incrementar el sufrimiento pues, así como nunca se comete violación, la mujer nunca es cien por ciento una víctima, convirtiéndose de un día a otro en una puta, en una mujer que jamás volverá a ser la de antes por ella y por la sociedad, porque su aroma, su esencia, su feminidad ha cambiado por completo y nunca se podrá reponer, o al menos eso es lo que se ha enseñado.

Mientras una violación no lleve el nombre que le corresponde podrá ser confundida con cualquier otro tipo de agresión, un robo, un accidente, pero en el momento en que, como dice Despentes (2006), se llama una violación violación, todo el dispositivo de vigilancia de las mujeres se pone en marcha.

Pero como viniera un manual que no se recuerda haber leído pero si aprendido, esto se guarda en el interior, se esconde en lo más profundo.

“Todos los traumas tienen su literatura” (Despentes, 2006) pero la violación es de los que menos porque nadie busca hablar de aquello que quiere enterrar. Cómo se dijo anteriormente, decirlo conlleva más de lo que podemos preferir aceptar, pero también como es que se ha aprendido, pues Camille Paglia propone una nueva percepción, ruda, directa pero que cambia el panorama pues ella propone “pensar la violencia como algo inherente a nuestra condición femenina” (Despentes, 2006), como un riesgo que se toma al querer salir, apropiarse de la calle y reclamar el derecho a estar en ella sin toques de queda y muros que protejan y encierren. Ella saca por primera vez a la violación del horror absoluto redefiniéndolo como una situación con la cual se puede aprender a vivir y seguir, que la vida no se acaba dejando de negar y aprendiendo a vivir con.

En otras palabras ¿quieres salir? Correrás el riesgo. Y es que ante tal horror ¿no existe una defensa? ¿No ha sido ya demasiado tiempo pensando en que la mujer es débil y delicada? Lo cierto es que este tipo de pensamientos aún están en automático, sentir que se debe sufrir sin poder hacer nada, sentir que no se debe ser agresivo porque la integridad física del hombre es más importante que la de una mujer. Los hombres aprenden mediante la cultura su fuerza y la capacidad que tiene ¿y la mujer?

La mujer parece aprender que no sólo no debe ser agresiva, sino además la violación es un crimen horrendo del que nunca podrá reponerse y no puede hacer nada al respecto.

Pero como en todo, siempre hay varios discursos y regresando a como el hombre encuentra la manera de pensar que la violación no es de hecho una violación, también parecer ser consciente que ella, la mujer, podría defenderse, es decir, mientras la mujer no cree en su poder, su capacidad, él sí, él si puede pensar “si en verdad no quisiera ella lo evitaría golpeándome o algo” como si la situación fuera igualitaria, como si en verdad la mujer podría contra él aun con su pensamiento de incapacidad.

Hay una vieja pintura con un refrán, la pintura está dividida a la mitad, en una: hay un camello atado a un árbol en la noche, mientras en la otra mitad, es de día y el mismo camello esta desatado, pero este se mantiene frente al árbol. El camello aprendió en la noche que no podía irse porque estaba atado así que cuando llegó el día no pensó en que podría irse. No hace falta decir como esto se relaciona, solo hace falta decir ¿acaso no se puede ver la diferencia en el cielo que ya es de día?

A medida que avanzas por la lectura comienza a hablar sobre la prostitución, sobre lo que quieren quebarbie creamos de la misma, principalmente al ponernos la idea de que todo lo que involucra la prostitución es despreciable, indigno para la mujer y en el que únicamente las mujeres que lo practican llegan a esa situación debido a que son manipuladas o no tienen otra opción. Cuando nos muestran una imagen de una mujer privada de su libertad, que está siendo utilizada para servicios sexuales en donde incluso hay violencia, lo que intentan hacer es que el hombre se sienta culpable por sentir deseo de hacer algo sexual con una mujer que es víctima. Que es víctima porque ha sido forzada.

Es así como crea una carga de culpabilidad en los hombres haciéndolos pensar que su sexualidad es monstruosa y como la mujer, nuevamente, queda como víctima bajo el poder del hombre. Entonces la solución consiste en mandar a las prostitutas a las afuera de la ciudad, lo que no nos dicen es que, quien intenta controlar toda esta práctica, siendo el gobierno;  con la intención de deportar el deseo bestial de los hombres, a través del cuerpo de la mujer.

La autora menciona que se ignora pensar en las implicaciones que tiene en la vida de estas mujeres que la mayor parte del tiempo son rechazadas o expulsadas debido a que van en contra de la imagen que se tiene en comunidad de que la mujer no debe aprovechar su cuerpo ni su sexualidad para obtener beneficios. Lo cual se resume en una frase de Pheterson que dice lo que resulta inaceptable no es que se gratifique materialmente a una mujer a cambio de satisfacer el deseo de un hombre, sino que se pida esa gratificación de forma explícita.

barbieSe omite hablar de las consecuencias que tienen las mujeres sexo servidoras y no se les otorga apoyo cuando viven rechazo, ya que una mujer que una vez ha trabajado en eso no puede permitirse trabajar en otra cosa que no se relacione con los servicios sexuales. ¿Hablar de la prostitución es extraordinario? La autora diría que no; lo extraordinario es pensar que una mujer pueda decidir hacerlo y que esta decisión no implique que alguien la fuerce y que sea maltratada al hacerlo.

¿Practicar prostitución es indigno para la mujer que lo practica? Lo es cuando es obligada, pero si es decisión de una mujer por qué creemos que podemos decidir por lxs demás, por lo que deberían de hacer. Qué está pasando con nosotros que creemos tener derecho a entrometernos en las decisiones de otros. Y esto es porque nos han enseñado que alguien decide lo que es digno y aquello que no lo es.

Bibliografía:

Despentes, V. (2006). Teoría King Kong. Barcelona: Melusina. Pp. 7-73. Disponble en: https://app.box.com/s/4z4i16e23rksa95m8rzj

¿Mi Cuerpo?

¿Mi cuerpo?

A veces no nos gusta que nos digan nuestras verdades, duelen, nuestros cuerpos no nos pertenecen. Y a veces las “decisiones libres” que tomamos sobre ellos, son en realidad decisiones para pertenecer al grupo de mujeres bellas “valoradas”. ¿Seguiríamos viviendo igual si para pertenecer “ser bella” no fuera un requisito? No lo creo.

Las mujeres somos bombardeadas diariamente por la bendita sociedad sobre cómo lucir, y a causa de ello muchas de nosotras sufrimos dolores “de a gratis” ahí nada más para darles gusto, pero ¿a quiénes les damos gusto?

Desde muy pequeñas se nos enseña como debemos de vestirnos, comportarnos y hasta la manera en que debemos de hablar, poco a poco se nos ha ido inculcando el modelo de “mujer” que debemos de seguir y eso incluye todos los estándares de belleza que poco a poco se han ido construyendo alrededor de la “figura femenina”.

Este capítulo comienza  sobre la descripción de una mujer, de cómo la sociedad y el modelo femenino debe de ser. Esto orilla a las mujeres hacia algunos trastornos, como la epidemia de las nuevas sociedades:  anorexia y bulimia, al tratar de cumplir todos los estándares por sentirse como una mujer bella: el mito de la belleza se prescribe mediante una conducta y apariencia, el cual es un control social.

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Esta vulnerabilidad no es casual, tiene una connotación patriarcal, ya que con la pequeña ola de independencia de muchas mujeres y su participación en otro rol que no fuera el de ama de casa, comenzó a inquietar aquellos que pensaban que las mujeres únicamente eran para ser mamás y esposas,debido a ello se fueron creando nuevos estándares de belleza más complejos y difíciles de cumplir para muchas mujeres, con eso, no únicamente se tendrían que enfocar en sus carreras o trabajos, sino que también deberían de ser bellas para llegar y mantenerse en ellos.

Naomi Wolf, en su libro el mito de la belleza,nos ilustra un poco sobre esta condición supuestamente esencial en la identidad de mujer. Con los logros del feminismo, al liberarse poco a poco del mito de la “mística femenina de la domesticidad”, otro mito vino a ocupar el lugar,  “el mito de la belleza”. “La contraofensiva no se hizo esperar” (pp.276). La reapropiación del cuerpo de las mujeres y de la libertad sexual, implica el empoderamiento por parte de las mujeres en la vida pública, cuando alguien gana poder, significa que alguien tendrá miedo excesivo de perderlo.  Surge una nueva forma de justificar la devaluación de las mujeres en la sociedad, primero  imponiendo su supuesta inferioridad respecto al hombre, luego objetivando cada vez más su cuerpo y negándoles el trato como sujetos.

El apoyo de la identidad de las mujeres sobre “ser bellas”, conlleva que se mantendrán vulnerables a la población ajena. “Dejando expuesto a la intemperie éste órgano vital tan sensible que es el amor propio”  (pp.276). Sólo pensémoslo un poco, dejándonos llevar por la lógica de la cotidianidad superficial, ¿Cómo se ofende una mujer, donde más duele? ¿Apelando a su fealdad o a su falta de inteligencia? O ese mito de que se es bella o se es inteligente, “pero los dos no”. Lo que es más triste, es que somos las mismas mujeres las que perpetuamos y aprobamos este mito de la belleza. Competimos, nos desgarramos mutuamente.

*Ideales de belleza a través de la historia de la humanidad: http://youtu.be/zx_2DJLTWmA

¿Para qué le sirve al patriarcado ésta dinámica de “todas las mujeres tienen que ser bellas al coste que sea necesario”? La razón más lógica es que de esa manera no “sororidamos” con otras mujeres, haciendo que la devaluación y no reconocimiento de nosotras como sujetos provenga de tanto hombres como de mujeres. Pero hay otro beneficio que resulta más interesante, más invisible. Las ganancias monetarias, el capitalismo se nutre ricamente con este mito cruel. Cuando una conducta es imprescindible por razones económicas, se transforma en una virtud, algo apreciado y valorado socialmente. ¿Mujeres, cuánto dinero gastamos en ropa, maquillaje, peinados, zapatos, accesorios? Pensemos en cuántos de nuestros accesorios no nos son verdaderamente necesarios…

De igual manera, se les invita a observar este video https://www.youtube.com/watch?v=F904ZTOHJHg en donde por dos minutos y simplemente por medio de imágenes podemos ubicar lo que esperamos de nuestro cuerpo y lo que hacemos (las mujeres aunque no todas) con el fin de alcanzar la perfección. Al final del video podemos darnos cuenta que tal perfección no existe y que tiene un costo muy caro.

En su ensayo Etxebarria nos menciona que la mujer del siglo XXI, es más objeto que nunca. La cirugía estética pone al servicio de los deseos a los cuerpos. A esa carne. Se  rechazan y rechazamos a los cuerpos/nuestros cuerpos que no se adaptan a los modelos de lo bello. Estereotipos de belleza que resultan inalcanzables. Recuerdo una vez que le dije a mi mamá que no encontré unos pantalones de mezclilla porque no había de mi talla, regresé a mi casa enojada y triste. No cabía. Mi madre sorprendida me dijo, ¿Pues qué estaba muy grandes?, yo le dije, no, no había talla 10 (sólo había hasta la talla 12). Ella me vio de arriba para abajo, ¿Talla 10?, ¡Cómo crees!, ella me dijo que no estaba gorda, que estaba sana, que eso de las tallas estaba muy mal, pero esa respuesta no me dejó para nada tranquila, su mirada fue de perplejidad, eso asustó más.  Sí, antes de mi talla había otras 10 más (porque hay 0), mi seguridad de adolescente descendió al inframundo y se retorció. Yo en ese momento verdaderamente creí, “estoy mal, estoy muy gorda”. Ahora un poquito más grande veo que eso es una falacia, vamos, no quiero ser anoréxica, no quiero enfermarme, no me quiero sentir mal.

Ese mito de la belleza se cuela en los rincones, se desvanece, se esparce, y está en casi todos lados, desenmascararlo no es cosa fácil, antes te engaña y te excluye de tu propia identidad. Quiero poder visibilizar lo invisible, “pelear y luchar por lo más básico y lo más íntimo” (290 pp.).

A pesar de que una mujer sea realmente hermosa, para ella (y para la sociedad, que es el motivo de que lo siguiente suceda) NUNCA se va a satisfacer el ideal de belleza (nunca vas a ser lo suficientemente bonita). Esto provoca que se viva bajo la oscura inseguridad. Para ello, puede mirar el siguiente vídeo, donde se cuestiona esta constante: https://www.youtube.com/watch?v=7RjxZtgD5GM ¿Este tipo de campañas realmente atacan al trastorno de dismorfia corporal (TDC: preocupación anormal por algún supuesto defecto del propio cuerpo), qué opinas?

Es increíble cómo este trastorno se ve como tal en un hombre y en la mujer es algo completamente normal, que hasta se le exige, no por nada las compañías enfocadas a la “belleza” obtienen tantas ganancias por el consumismo que provoca el TDC.

La sociedad, los estereotipos y las maneras en que dictan como debe de ser la mujer, nos habla de una belleza, exuberante, con clase, patrones inalcanzables para la mujer estandar de hoy en dia, la belleza que nos ofrecen los medios, irradia salud, alegria, satisfaccion, pero estos ideales de belleza, realmente no son adecuados para una sociedad donde todxs somos tan distintos, que lo único que se ha logrado es enfermarla con estereotipos inaccesibles.

Pero ¿Por qué, sí nadie obliga a las mujeres a seguir estos estándares de belleza tan altos, la mayoría trata de cumplirnos?, sucede que cuando una mujer decide no cumplir con lo que este modelo le impone automáticamente es rechazada por la sociedad, a esto se le llama violencia simbólica.

“Nunca la mujer ha sido tanto objeto como lo es el dia de hoy” (Varela, 2005),  se puede decir que de tal forma la mujer hoy en día trata de adaptarse a sus deseos y formar parte de la ideología de una mujer perfecta, es por eso que solo la perfección se define según ciertos cánones muy determinados, cánones que definen lo que es femenino y lo que es masculino según nuestro contexto, esto nos demuestra cómo la sociedad descarta los cuerpos que no se adaptan. Es por eso que se dice que a la mujer se le expresa la mayoría del tiempo como “la mujer”, un singular pluralizado, lo que tratan de decir, todas son iguales.

https://www.youtube.com/watch?v=UMNeJOFexao

 

Bibliografía:

VARELA, Nuria (2005). El cuerpo de las mujeres. El botín más preciado. En Feminismo para principiantes. Barcelona: Ediciones B. (pp. 273-294).

 

Colaboradorxs:

Aurora Hinojosa

Itzel Montero

Melissa Gutiérrez

Miriam Lizeth Campirán Gutiérrez

Jacqueline Ahumada

Rax Andrade

Paola García Teruel S.

Ana Karen Rodríguez

¡¿Quién es ella?! Mary Wollstonecaft (1759-1797)

Por: Miriam Lizeth Campirán Gutiérrez.

Las grandes guerras son extrañamente

intermitentes en sus efectos (Woolf, 2010. pp 170).

Parece ser que algunos autores hablan más de su vida personal que de las aportaciones intelectuales frescas que trajo a su época (y que aún nos trae). Pero después me di cuenta de que no necesariamente es así, ya que sucede que su vida personal y su manera de vivir, son indisolubles de las aportaciones de esta lúcida mujer.

Wollstonecaft (1759-1797) fue la autora de la Vindicación de los derechos de la mujer. Éste libro fue el primero en la defensa de iguales derechos y oportunidades para la mujer. (Vinzinczey, 1992). Esta obra es considerada la obra fundacional del feminismo. En ella se expone una sólida argumentación de la defensa de la igualdad de derechos y oportunidades de entre los géneros. También defendía la igualdad de educación. Una de sus principales aportaciones novedosas fue que llamó privilegio al poder que los hombres ejercían sobre las mujeres de forma “natural”, con esto cuestiona fuertemente la “naturalidad de género”

Esto, esto no es de lo único que se habla de Mary. Ella fue una figura sumamente polémica de su época. Fue una mujer que no encajó en su época por la forma de vida que tuvo. (Nuria, 2010). Tenía demasiada vitalidad e inteligencia para encajar en cualquiera de los papeles restringidos de la época. Mary desempeño la mayoría de las ocupaciones disponibles para una joven sin dotes: acompañante pagada, cuidó  su madre en la última etapa de su enfermedad; fue costurera en su casa; dirigió una pequeña escuela de pago con pocas alumnas; y aceptó un empleo de institutriz de los hijos de un noble de Irlanda

Fue después de ser despedida de su puesto de institutriz en Irlanda que se volvió una “molestia pública”. “La vindicación se convirtió en la biblia de esclavas y los juguetes domésticos e hizo de ella durante un tiempo la mujer más famosa de Europa”. (Vinzinczey, 1992, 103 pp.) No sólo era blanco de críticas y atención por sus ideas, sino por su manera de vivir. No soportó que su hermana fuera maltratada por su esposo y se la llevó a vivir con ella.

Ahora me gustaría hablar un poco de su vida personal amorosa, no digo privada porque su vida personal fue de todo menos privada. Parecerá un salto abrupto de tema, pero no fue sino su vida personal la que la impulsó a escribir y a pensar obras grandes en las que reclama libertad y capacidad para la elección de su propio destino. (Nuria, 2010).

Mary amo. Hizo grandes esfuerzos por visitar a Fany su amiga moribunda que radicaba en Lisboa. En el trayecto de vuelta de Lisboa obligó al capitán del navío a que rescatara un barco náufrago francés, amenazándolo con contarlo si se negaba a hacerlo. (Woolf, 2010)

Tuvo tres grandes amores (de pareja) en su vida, o eso es lo que nos hacen saber los que se encargaron de recuperar los detalles de su vida. A los 25 años se enamoró de Fuseli, un hombre que se casó con otra. Antes de que ese hombre se casara con la otra mujer, Mary se negó por sus ideales a casarse con Fuseli. Después de 4 años se cansó de ser la otra mujer, y visitó a la esposa y le sugirió que la dejara vivir con ellos. La esposa se negó. (Vinzinczey, 1992, 103 pp.) Una de sus teorías es que el amor debía ser libre “que el afecto mutuo era el matrimonio y que el lazo del matrimonio no debía atar tras la muerte, si el amor muriese”. (Woolf, 2010, pp. 174)

Después de Fuseli ella quedó destrozada. Aún no recuperada, fue a París para ser testigo y agente activo de la Revolución Francesa, presenció la muerte en la guillotina de mujeres en Francia que creyeron que ellas también eran libres de incorporarse a la política. Este fue otro golpe duro al corazón ya que vio la muerte de una de sus amigas.  (Nuria, 2005).

En París se enamoró apasionadamente de nuevo del americano Imalay. Era feliz, estaba embarazada y dio a luz a una hija. Él titubeaba; era encantador cuando se veían, luego él desaparecía. El hombre no quiso casarse con ella, Mary supo que tenía una amante y volvió a Londres, donde intentó suicidarse, pero fue rescatada. (Woolf, 2010) Esta mujer no sólo sufrió por perseguir sus ideales, sino también por negárselos.

Se enamoró otra vez, esta vez se casó con su amante, William Godwin, se habían embarazado. La pareja no está a favor del matrimonio, pero tampoco quieren que su hija sufra las consecuencias de ser ilegítima. Murió al dar a luz a otra hija que se convirtió en esposa de Shelley. Su muerte es simbólica para algunos autores, solo una mujer puede morir por parir (Nuria, 2005).

Shaw, en su libro muerte y vida de Mary Wollstonecraft, nos dice que una mujer razonable es aquella que se adapta al mundo, una mujer irrazonable persiste en adaptar el mundo a sí misma, por lo que todo progreso depende de una mujer u hombre irracionales. Ella fue entonces sumamente irracional. Una brillante irracional.

Se ha sugerido con frecuencia que esta feminista hubiera tenido más éxito si no  hubiera comprometido su causa con una conducta escandalosa. Sin embargo, Tomalin sugiere que lo “caprichoso” de su comportamiento era el resultado de la fuerza que le permitió verse a sí misma y a otras mujeres como iguales que los hombres.

Una hiena con enaguas” la llamó Horace Walpole. En la prensa hablaban de ella como una “puta que   derribaba las barreras destinadas a frenar el libertinaje”. “Leída con repugnancia para todas las mujeres que tengan alguna pretensión por la delicadeza.” (Vinzinczey, 1992. Pp 101).

Una vida bastante agitada, vivida con intensidad. Me parece injusto que sea criticada por sus “incoherencias”. Ningún buen generador de conocimiento y de nuevas maneras de vivir en el mundo se encerrará en la inflexibilidad de sus postulados. Mary sufrió, y no quería que sus hij@s lo hicieran. Lo que algunos llaman contradicciones, es para Woolf (2010) la prueba de que Mary tenía autoridad y apasionamiento para abrirse paso hasta lo más sentido de la vida, a la vida misma.

Me parece impresionante cómo es que no sabía nada de ella, como es no sabía de ninguna de las mujeres que sufrieron en vida y regalaron su vida para que otras mujeres en otras épocas, vivieran poco a poco lo que ellas sólo añoraron. Pero la búsqueda de igualdad entre hombres y mujeres, aún no termina. La mujer tiene derecho de decidir cómo dirigirse, la realidad dista de ello aún. Pero no todos lo sabemos… Yo comenzaré a averiguar sobre esto. No puedo obligar a los demás a sentir curiosidad e incomodidad, pero sí puedo hablar de ello y hacer para erradicar, o dejar de hacer las cosas que marcan la diferencia sentida entre sexos.

Referencias Bibliográficas:

Woolf, V. (2010). El lector común (pp. 170-179). Barcelona: Debolsillo.

Vinzinczey (1992). Verdad y mentiras sobre la literatura. Quenno: D.F. Pp. 101-105.

Nuria, A. (2005). La primera ola. Comienza la polémica. En Feminismo para principiantes. Barcelona: Ediciones

Un pequeño libro que sensibiliza

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A veces pareciera ser que el tema del género se ha puesto de moda. Sin embargo, muchas veces la información sigue sin ser clara y los discursos se vuelven monótonos y truncan el diálogo que pudiera incluir a todos para pensar y hablar de cambios que alojen la diversidad de género. Por ello, Dibujando el género, un libro ilustrado por Maria Vidal con textos de Gerard Coll-Planas, me parece una forma interesante y sutil para compartir información que pueda ser entendida por todos, pero sobre todo, que obliga a la reflexión en torno a ella. 

Ya es conocida para algunos la idea de que el género es un constructo social con una carga cultural importante que impacta en la construcción de los sujetos. Hay una imagen en el libro (páginas 20 y 21) en donde la testosterona, los genes, la selección natural y el instinto hacen de las manos que juegan con marionetas de hombres y mujeres. Esto me hizo pensar: la imposición cultural del género, ¿no representa el hilo que convierte a la persona en una especie de marioneta social? Los roles se adoptan casi como un rol dentro de una obra de teatro en donde el director decide, “en nombre de lo natural”, aquellos requisitos con los que se debe cumplir para encajar en alguna de las dos categorías y así, ser reconocido como persona. Y aquí estamos todos, viendo la escena frente al telón rojo sin darnos cuenta que muchas veces la desigualdad, las categorías de blancos y negros, el miedo a la diversidad, el sexismo, etc; termina por vendarnos los ojos. 

Así que este libro me parece una forma muy creativa de invitarnos a hacer a un lado la venda, cambiar de asiento en el teatro y comenzar a cuestionar al director para permitir y exigir un tipo de show diferente. 

Elsa Domínguez González

Información del libro:

Coll-Planas, G. & Vidal, M. (2013) Dibujando el género. EGALES: Barcelona-Madrid.