¿Puta? Puta ética por favor.

Ética promiscua

por; Carolina Soto

¿Has escuchado alguna vez que si vas hacer algo hay que hacerlo bien? Que si vas a comer; hazlo bien. Si vas a trabajar hazlo bien, así que si vas a ser promiscua; hazlo bien.

Esto es lo que en pocas palabras se podría resumir de la plática que, tras correr, perderme y avergonzarme por tener la atención momentánea merecedora de quien llega al último, pude presenciar el lunes 26 de enero del 2015 en el Palíndromo café, donde tras una cortina negra, en un círculo de ruidosas y amplias sillas, tres expositoras hablaron sobre el libro Ethical Slut (1997) de Dossie Easton y Janet Hardy.

Aunque sean pocos, si no es que ninguno, quienes puedan recordar de donde la aprendieron, todos en su momento la han usado, y es posible en el mejor de los casos sólo escuchado, la palabra “Puta”, pero ¿acaso es necesario que su significado sea únicamente peyorativo? Bueno, aquí no se habló de putas, sino de (y lo digo porque mismo término fue usado en la plática) Putas éticas.

¿De qué va esto? Por más contradictorio que pueda sonar ante las definiciones de ambas palabras tiene su por qué, y es que como decía mi tía; si vas a hacer algo mal, hazlo bien.

¿Está mal ser promiscua? Sin rodeos y amabilidades, la sociedad pintó la raya con la facilidad que un niño pinta los cuadros sobre el pavimento para jugar bebeleche y dijo “eso va del lado de lo malo”. Y todos acataron, o al menos eso hicieron creer. Pero juguemos con sus reglas y digamos “si, eso esta mal.” Y veamos al loco cielo de febrero que se le ocurre llover sin previo aviso y muestra que la tiza, se borra con cualquier brisa.

Ser puta, según el dialecto universitario en Jalisco (porque una cosa es lo que dice el diccionario y otra lo que significa en los pasillos), es una mujer que sale con muchos de manera sexual y coqueta, aunque también se puede usar para simplemente insultar a alguien sin importar sus antecedentes personales.

Pero, en el uso de dicha palabra, en ningún momento se habla de la forma en cómo se sale con varios, de que exista una forma correcta o incorrecta, pues automáticamente se cataloga en la segunda.

La propuesta escuchada aquí es “si puede haber una correcta” y esa es siendo una persona con ética: llegando al acuerdo mutuo que la relación entre ellos no será exclusiva, es decir, cada uno podrá salir con otros con la responsabilidad de informar y mantener una garantía de salud[i].

En pocas palabras: honestidad y responsabilidad. Muy parecido a lo que se espera en una relación monógama.

A lo largo de la plática cada una de las expositoras compartió su experiencia en la forma en que llegaron al acuerdo con sus parejas, y es así como evidenciaron que aunque esas son las bases, cada relación se acomoda según las necesidades de sus integrantes. En otras palabras; toma tu propio gis y traza tus propias líneas.

Puede ser por jerarquías (primer novix, segunda novix etc.) por iguales (novix y otro novix) por relación (con el/la que vivo, con el/la que tengo hijos, etc.) y bueno, múltiples formas porque las normas a seguir no son las que extraños imponen, sino los propios jugadores en la relación. “¿Complicado establecerlas?” pregunta una voz entre los participantes sentados en el círculo “si, pero por eso hay que ser claros, punto por punto, y puede ir cambiando según cómo avanzan” “es como hacer una lista y ponerse a imaginar las posibles situaciones y como reaccionaríamos para poder llegar a un acuerdo mutuo” compartieron las jóvenes expositoras.

¿Acaso no sería bueno hacer eso en todo inicio de relación? Tal vez haría las cosas más fáciles, aunque no sea como el acuerdo de noviazgo entre Sheldon y Amy[ii] donde acuerdan hasta las situaciones exactas donde se pueden tomar de la mano.

Quién es advertido no debe ser sorprendido y así es como con un poco de valor se puede llegar a un acuerdo donde se acepte que así como hay personas que son felices con una persona, hay quienes lo son con más. Pero, a diferencia de minorías como los homosexuales que poseen asociaciones que velan por sus derechos, los poli-amorosos no lo están. ¿Quién defendería a alguien por estar de promiscuo? Bajo la norma, todo documento legal tiene un solo espacio en donde se pone el nombre de la pareja y padres pueden perder la custodia de sus hijos por ser promiscuos.

No hace falta que lo mencionen porque así como en los cumpleaños; entre más invitados menos pastel, se puede llegar a pensar que cómo sería posible amar realmente a alguien teniendo que repartir el amor entre otros. Ante esto yo podría decir; el amor no es pastel. Pero lo mencionado ante esa inquietud fue “¿los padres aman menos a sus hijos por tener muchos?” la respuesta podría ser no, pero algo es cierto, no importa que tanto digan los padres lo contrario, no se ama a todos los hijos de la misma manera, pero eso no quiere decir que sea en menor o mayor cantidad. Ante mi percepción, es uno de los puntos más polémicos porque aunque todos hemos leído la misma definición de amor, cada quien ha entendido respecto a con la luz con que lo ha hecho, y es por eso que me atrevo a decir que en este punto, cada quien puede pensar distinto, y no por eso las respuestas serán erróneas.

Por el apremio del tiempo, no se pudieron tocar otros temas del libro sobre cómo encontrar gente con el mismos pensamiento y otros “mandamientos” a seguir para manejar dichas situaciones con responsabilidad, pero como hizo ver en las caras de los espectadores, la “poca” información fue suficiente para sacudir los pensamientos.

Es cierto que hemos sido educados para convivir en parejas monógamas, pero aunque no se tenga el interés en cambiar, conocer y saber que hay más opciones que sólo las que se ven en la carta abre el panorama, hace analizar las acciones y mostrar que, tal vez no sea lo tuyo, pero si puede ser lo de alguien más.

[i] Hacerse los exámenes necesarios para evitar enfermedades de transmisión sexual.

[ii] Personajes de la serie Big-Bang Theory. referencia en capitulo 10 de la quinta temporada.